Como era de esperar, la crisis económica global afectó también al turismo, pero con una incidencia menor de lo previsto.
El mayor impacto se evidenció al comienzo del período, consecuencia del gran desconcierto existente, producto de la falta de claridad de dicha situación. Una vez que el panorama se clarificó, por estas latitudes pudimos ver que, si bien nos iba a afectar, más bien recibiríamos la espuma de la ola crítica y no toda la fuerza de la misma como en otras economías más desarrolladas. Notamos que existía mucho temor en invertir/gastar, al principio, ya que no se sabía realmente que iba a suceder. Luego de eliminados ciertos temores, la situación fue casi normal registrándose no más de un 10% de reducción en las ventas.
Sin lugar a dudas la gripe A H1N1 afectó mucho más al turismo, que la crisis económica y no sólo en nuestro país sino a nivel global. Se han constatado en algunos hoteles, disminuciones mayores al 30% en las ventas, respecto al mismo período del año 2008. Lo que ha generado esta pandemia es difícil de revertir ya que contra una crisis sanitaria, acompañada de una gran psicosis, resultante de mala información y de inexperiencia de manejo o control por parte de las autoridades sanitarias a nivel mundial, no hay políticas comerciales o de incentivos que logren que el cliente viaje. Opta directamente por no hacerlo al no sentirse seguro. Desde la segunda quincena de julio, ya más maduro el concepto de A H1N1 y las precauciones a tomar, se ha notado un repunte en la actividad hotelera y del mercado de eventos y congresos.
Un hotel cuando se enfrenta a este tipo de crisis, lo más importante que debe hacer es implementar una estrategia comercial muy agresiva para lograr que el poco mercado existente sea suyo; el cliente que entra al país debe alojarse contigo. Para lograr tal objetivo, lo recomendable es implementar una política comercial con fuertes promociones en los medios, baja de tarifas, promociones, incentivos y valor agregado, para de esa forma seducir al potencial consumidor. Obviamente todo este esquema puede generar un paliativo a la crisis pero sacrificando renta, ya que hablamos de dar más a costa de menor rentabilidad. No olvidemos que el poder negociador del cliente en medio de una crisis como ésta, exhibe crecimiento, ya que es consciente que somos muchos hoteles “peleando por su dinero”. En lo referente al hotel puertas adentro, muchos establecimientos tuvieron que enviar personal al seguro de paro. La estrategia indica "estrangular" los costos operativos sin sacrificar la calidad del servicio. Lamentablemente, la coyuntura obliga a gastar menos en operativa pero dándole más al consumidor. La batería de medidas es acotada. Igualmente el margen de maniobra.